Predicadores Diciplinarios

Por.  Edgar Lucero

 

Debo toda mi admiración y respeto a aquellos predicadores que tienen un caracter muy disciplinario para con los miembros; y debemos entender que todos los predicadores que nos dedicamos en un 100% al ministerio de la palabra de Dios y al de la iglesia de Cristo, somos muy diferentes los unos de los otros, y apesar de que nos identifica la verdad de Cristo y el espiritu Santo en nosotros y desde luego, el amor del Padre; pues, no deja de haber diferencia entre: personalidades, caractéres, estilos de vida ministerial, formas de trabajar, pero sobre todo en el carácter.

 

Es por eso que digo: Toda mi admiración y respeto a esos predicadores disciplinarios. Admiración, porque se necesita tener un caracter muy fuerte y muy imponente para hablar de tajo a ciertos miembros que andan en pecado cuando son sorprendidos y reprenderlos; Respeto, porque con todo y el hecho de usar la verdad del Señor para disciplinar; Yo personalmente no soy así. De hecho nó todos somos así, y los respeto porque con este escrito no tengo ni la mas minima intención de quitarles eso de ser disciplinarios. No, simplemente que yo no acostumbro a ser estricto para con los miembros, pero trato de serlo para conmigo mismo y para con la palabra. En cierta ocación escuche a un predicador que decía: “¿Y cómo vamos a saber si los hermanos andan en pecado, si no nos metemos en sus vidas?” y esa es precisamente la cosa que me hace batallar; Porque yo hermanos en mi relación con la iglesia, no acostumbro a meterme en la vida privada de los demás, siempre estoy dispuesto a ayudar a los que se acercan a mi para pedirme ayuda, créo firmemente que mi trabajo como ministro, es precisamente ese: ministrar y lo trato de hacer conforme a las necesidades de los miembros.

 

Parte de nuestro ministerio en esta congregación es proveer ayudas de caracter social a la comunidad Hispana, de ahí el porquie de nuestro lema: ”Servimos a Dios, sirviendo a los demás” Sin embargo, Es sumamente importante que los miembros de la iglesia y la gente de esta sociedad manifiesten sus necesidades para que de esa manera podamos ayudar en toda la extención de la palabra. Recuerdo las palabras del apóstol Pablo a Timoteo allá en 2 Timoteo 4:1-2 cuando dice: 1 Te encarezco delante de Dios y del Señor  Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, 2 que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.

 

            Predicar la Palabra es la principal prioridad del ministro, instar, buscar la oportunidad de hablarle a alguien de los valores espirituales del cristiano y aprovechar esas oportunidades. Redarguir, lleva la idea de tocar los corazones con la palabra buscando el genuino arrepentimiento de aquellos que andan en pecado. Reprender, reprochar, hacer ver las cosas que estan mal o que se estan haciendo mal. Exhortar, quiere decir que por sobre todas las cosas debemos ayudar a “lograr” los miembros, a ganar a las almas; el cambio espiritual en la vida de los creyentes es para beneficio de los mismos creyentes y la salvación sabemos, es personal y la gloria es para Dios; Por lo tanto, no hay que olvidar que el que juzga es Dios. Quizas Dios no me dio a mí un caracter fuerte para hablar con dureza a los miembros infieles ó a los pecadores inconversos; Si usted si tiene caracter, uselo bien para ganar y no para perder almas, pero ya sea con caracter fuerte o con caracter blando, la palabra de Dios debe de ser predicada y estamos llamados a convencer al mundo de las verdades de nuestro Dios. ¡No des un consejo si no te lo piden! Y si lo haces, es porque estas evangelizando a alguien y con ello, estas ayudando a acercar la salvación a aquellos hombres que son pecadores y que la necesitan.