LA FAMILIA Parte 2

Por. Edgar Lucero

 

Leyendo la escritura y alimentándonos de la palabra de Dios, sabiendo que estamos adquiriendo conocimiento espiritual que durante el proceso nuestro de ser padres este conocimiento se convertirá en sabiduría de lo alto, siempre y cuando no dejemos la palabra de Dios a un lado. Dice pablo el apóstol en Efesios 6:1-4 (leer) …

 

6  Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. 2 Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; 3 para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. 4 Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.

 

Uno de los fenómenos más comunes en nuestra actualidad dentro del círculo familiar es la pérdida del oído.

Lo padres NO ESCUCHAMOS a nuestros hijos, nuestros hijos NO QUIEREN ESCUCHAR a los padres, ¿Cómo nos damos cuenta?.

 

Por un lado los padres que en un momento dado deseábamos formar una familia, por la gracia de Dios ya lo hemos hecho, ya lo hemos logrado, pero muchos se han quedado en el proceso de crecer como padres y no han dado el siguiente paso en su carrera familiar; llamémosle pues carrera familiar a ese camino que se tiene que recorrer con trabajo, esfuerzo y muchos sacrificios, donde nuestro tiempo no se pierde sino más bien se invierte. ¿Cómo dar el siguiente paso de ser padres? Informándonos tanto de nuestras estrategias, opciones, alternativas para tratar con nuestros problemas y con los de nuestros hijos.  Muchos padres tenemos la tendencia de aislar los problemas de los hijos y delegarlo a los mismos hijos, o lo que sería peor: separamos nuestros problemas de los problemas de nuestros hijos, cuando en realidad los problemas de la familia se deben enfrentar como familia y se deben de trabajar en equipo, en conjunto; ¿me explico? Por ejemplo: “Papá tengo un problema en la escuela”, pero hijo, que no te das cuenta que yo tengo mucho trabajo y que tu madre está enferma y que no tengo tiempo para tus problemas, ¡no me des más cargas de las que ya tengo!’.

 

Por otro lado, necesitamos entender el comportamiento de nuestros adolescentes,   (muchas veces) incomprensible para la mayoría de los que somos padres; Y como les decía en el artículo anterior: Creo yo firmemente que la orientación ideal debe de ser tomada de donde originalmente ha provenido: De los cielos, de Dios. Entonces es necesario volver al principio de las cosas, al principio divino establecido en Cristo Jesús. Porque esa es la forma y ese es precisamente el carácter con el cual el apóstol Pablo trata con este asunto de la familia. Según el contenido de este pasaje de Efesios cuando Pablo menciona estos aspectos: Justicia, que es precisamente una vida cristiana en desarrollo donde siempre estamos conectados con Dios; obediencia, que es precisamente sujetarnos con toda humildad a los mandamientos de Dios (uno de ellos es el amor) por lo tanto, AMAR, disciplina, es tomarnos el tiempo que sea necesario para INFORMAR a los hijos, para establecer los LIMITES, a los hijos. Comunicar, comunicar, comunicar.

 

¿Cómo comunicamos hoy en día? De una forma pésima y mediocre; Amonestación; que significa reprensión inmediata. ¿Cuántas veces no le ha sucedido que los padres disciplinamos a los hijos por medio de amenazas? “Y cuando llegue tu papá, sabrás lo que es la disciplina!” y en lugar de lo hijos esperar con amor al padre, se imaginan y ven a un monstruo que va entrando por la puerta y se alejan y huyen de su presencia, y todo por causa de la IGNORANCIA, y la mitología cultural que establecemos en nuestros hijos; sin duda está hablando dentro de los principios de nuestro Dios.

 

 

 

 

Por otro lado, los jóvenes no quieren ESCUCHAR, ¿Por qué? Quizás nosotros mismos contribuimos a su “sordera” llamémosle a este problema por su nombre. SORDERA, es esa que con audífonos modernos o sin ellos, tal parece que su mente se ha convertido en maquina re interpretadora, ¿Cómo es esto? Si, cuando nosotros decimos: “Hijo vaya a hacer su tarea y recoja su cuarto,  y haga lo que le ordeno su mamá,” ellos interpretan: Hijo no hagas nada, tu tarea puede esperar, tu cuarto se volverá a ensuciar no te apures, y tu mamá no manda en tu vida así que ignórala, y no se diga al viejo que ya se le va la onda”.  

 

En un momento navideño o en un día tradicional de cumpleaños creímos haberlos bendecido por todo el amor que les tenemos dándoles un artefacto que es capaz de destruir los puentes de comunicación entre padres e hijos y aun hermanos, y aun con la sociedad en general. ¿Cuántas veces no hemos visto a nuestros hijos bailando y cantando solos encerrados en un mundo exterior que todos podemos ver pero que ellos no quieren que veamos, porque les da vergüenza, y qué bueno! Que les de vergüenza a ellos y que nos de vergüenza a nosotros por haberlos maldecido con algo que en lugar de beneficiarles simplemente los afectado de tal forma que (según estudios realizados por otorrinolaringólogos) se estima que los niños pequeños que ya usan audífonos cuando lleguen a la edad de 4o años serán sordos, literalmente sordos.

 

Pero sordos también nosotros por no haber escuchado aquel consejo de los hermanos y / o amigos que nos advertían: ¡No se los compres! Y míranos, ni uno ni otro. Y la perdida es bilateral porque un objeto producto de la tecnología ha hecho de nuestros hijos víctimas de la mercadotecnia y esclavos de la moda. Y a nosotros nos ha hecho victimarios que tal y como diría el “Chavo del 8” sin querer queriendo, hemos caído junto con ellos en el hoyo de la mutación.

 

¡Hijos! …”obedeced en el Señor a vuestros padres, ¿Cómo si ni siquiera están dispuestos a escuchar?

 

Honra a tu padre y a tu madre” ¿Cómo si nos pasamos el día fuera del mundo real? Ocupados en el universo cibernético y tecnológico, sin informarnos de los valores y de los principios que muy bien nuestros padres nos podrían dar.  

 

¡Padres! Y…“criadlos en disciplina y amonestación del Señor”… ¿Cómo si llegamos a un punto en que tenemos miedo acercarnos a ellos y hablarles porque se encuentran en plena flor de rebeldía?

 

Hermanos y amigos: El llamado es urgente a todas las familias de la iglesia; DEBEMOS ENTRAR EN ACCIÓN. Los padres necesitamos entender a nuestros hijos, amarlos y demostrarles el amor correctamente, ser mejores padres, hablar con ellos, comunicar.

 

La solución no es “el plan escape” dándoles todo sin enseñarles el temor de Dios, y como se gana el dinero; La disciplina espiritual y la obediencia la pide Dios, ¡Ya dejemos de alimentar y de nutrir monstruos! Queríamos formar una familia, ahí la tiene usted, entonces manos a la obra, ahora es tiempo de formarlos, educarlos, instruirlos en los caminos de Dios.

 

Los hijos necesitan escuchar la voz de Dios, y la voz de sus padres, porque ese es el orden en el que Dios tiene propósitos bien definidos. Estas dos frases deberían estar dentro de nuestro vocabulario de todos los días. …”obedeced en el Señor a vuestros padres, Honra a tu padre y a tu madre” y…“criadlos en disciplina y amonestación del Señor”…

 

¡FAMILIAS PARA CRISTO HERMANOS!