La Relación Entre El EVANGELIO y Los HOMBRES

Parte II

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Por. E. Lucero

Entendiendo la propuesta del apóstol Pablo en 1 Corintios 15:1-4 cuando dice: 1 Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; 2 por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. 3 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras…Una propuesta que debe de ser entendida, reconociendo el impacto que tiene el EVANGELIO  en los hombres. Y la idea se vería mucho más clara si la entendemos, si abrimos tanto la mente como nuestro corazón para dejarla entrar. Decíamos en la sección pasada que el evangelio: Se predica, recibe, se persevera, se retiene. Además el evangelio también nos ofrece muchos otros beneficios; la promesa de resurrección, la promesa de salvación, la promesa del perdón de pecados, etc.

El evangelio recreado en Cristo Jesús y practicado por aquellos oyentes hacedores de la palabra de verdad es la manifestación de la GRACIA de Dios en esa obra redentora de Cristo. Pues delante de esa gracia divina y de esa gloriosa obra redentora estamos USTED Y YO. ¿Cuál es nuestra actitud? Es una buena pregunta. Encontramos varias posibilidades:

Rechazo si al haber recibido la palabra no hemos entendido y por lo tanto no procedemos a la conversión.

Dureza de corazón si ya habiendo recibido el mensaje y habiéndolo entendido lo dejamos en la mente como si fuera un “simple dato a memorizar” y por ende nos resistimos a dejar que Dios transforme nuestra vida, de ahí, que usted y yo debamos dejar el pecado, los vicios, los malos hábitos aquellas decisiones que ofenden a Dios.

Indiferencia si al haber recibido el mensaje poderoso del evangelio de Cristo no hacemos nada y simplemente nos quedamos en nuestra zona de confort. Además en esta condición usualmente no pensamos en la muerte, en la condenación en una eternidad sin Dios, porque pensamos que viviremos aquí para toda la vida y que el día de mi muerte nunca llegará.

Entrega y disposición, si al haber recibido el mensaje y al haberlo entendido nos movemos inmediatamente a recrear en nosotros esa imagen gloriosa de la muerte y la sepultura y la resurrección de Cristo y con Cristo.

 

Las expectativas de nuestro Dios es dejar que su gracia fluya a través de nosotros llevándonos exitosamente por el proceso obligado y bíblico de la conversión. Pues aquí puedo ver una labor bilateral un esfuerzo compartido y una obra recíproca. Llego a la conclusión de que no nos queda otro remedio más que CREER en el evangelio de Cristo y OBEDECER el evangelio de Cristo. No olvidemos lo que dice: Romanos 1:5 y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre. Y también allá en: Romanos 16: 25-27. Cuando dice: 25 Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, 26 pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, 27 al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén.

 

Un evangelio que ha viajado a través de los tiempos, los idiomas, las épocas, y ha llegado hasta nosotros con la misma fuerza de transformación de influencia, con el mismo poder hasta este día. Continuará…