¿Tienen “WI-FI” en la Iglesia? PARTE II

El teléfono: ¿Una distracción ó una NECESIDAD?

Por. Edgar Lucero

 

¡Hemos convertido las asambleas de iglesia en todo un mundo cibernético y en objeto de distracción! Hermanos y amigos: Esto no debe de ser así. Si traemos nuestros teléfonos o aparatos electrónicos a la adoración; la pregunta sería: ¿Dónde está su biblia? Y no que tenga NADA de malo traer biblias electrónicas, lo malo sería que los aparatos electrónicos en un dado momento se conviertan en una mera distracción y de alguna forma interrumpa nuestro servicio de adoración a Dios.

 

A los padres que traen hijos pequeños yo les hago un llamado muy especial y con mucho amor. Si traen a sus hijos a la iglesia, quiero entender que es porque ustedes quieren inculcarles los valores y principios de estar cerca de Dios, pero los traen con mini video juegos para que no molesten o para que no hagan ruido. ¿No será mejor que ustedes como PADRES les enseñen en casa que a la iglesia no se viene a jugar, sino a adorar a Dios? ¿No será mejor mostrarles con el ejemplo que el día del Señor no es nuestro día y por tal razón nos debemos en todo a Él, en mente, espíritu, cuerpo, y alma? 

 

Yo insisto en que si bien es cierto que la tecnología vista desde un punto de vista: BENDICIÓN; también es cierto que esa bendición tiene que ser tomada con RESPONSABILIDAD. Como padres debemos ayudar a nuestros hijos en la educación que les proveemos cada día.

 

Vamos a las campañas y nuestros hijos lo primero que buscan es si el edificio de la iglesia tiene “WI-FI”; ¡Esto ya es el colmo de los colmos! ¿No cree usted? Si antes que llegara la revolución de la tecnología celular, los jóvenes eran de por si, muy tímidos y muy introvertidos para hablar y convivir con los demás jóvenes en la iglesia y / o en otros eventos; ahora imagínense la trágica realidad que vivimos en nuestras congregaciones. Nuestros jóvenes vienen a la iglesia y están de cuerpo presente, pero en su mente ausentes y su espíritu (“sabrá Dios donde está)” la mirada perdida de nuestros hijos cuando el predicador habla y trata de transmitir el mensaje de Cristo, los ojos de “osito de peluche” cuando ven hacia al frente pero en realidad están en otro lugar. Yo me siento tan culpable como muchos otros padres porque les hemos demostrado una parte de nuestro amor hacia nuestros hijos y los hemos consentido comprándoles y pagándoles su servicio de teléfono y ahora, tal parece que les hemos echado una maldición (y perdonen ustedes el término).

 

Quiero compartir con ustedes una serie de comportamientos enfermizos, (porque esto de la tecnología es un tanto o un mucho enfermiza). Ya hemos dicho que usar el teléfono durante la adoración es un comportamiento que escapa del orden espiritual en una asamblea de adoración a Dios. El segundo comportamiento erróneo dentro de la familia es cuando nos sentamos a la mesa y tal parece que la gran mayoría de los miembros de la casa, (ya casi incluyendo al perro)  dejan de comer y se sumergen al teléfono. Admiro y felicito a aquellos que se sientan a la mesa y apagan sus teléfonos y / o lo ponen en medio de la mesa para darle el lugar a la familia.

El otro comportamiento, que personalmente considero más delicado, (porque de lo peligroso que es) me refiero al hecho de enviar mensajes de texto al ir manejando.

 

Los letreros en las carreteras, los anuncios por la radio, los anuncios por la televisión, las revistas, los periódicos, no bastan para recordar y advertir a la gente que “NO ENVIE TEXTOS MIENTRAS CONDUCE” este fenómeno se ha convertido en una de las principales causas de muerte en los estados unidos. La comunicación con Dios es primero, y de ahí, la comunicación familiar, tan importante que sin ella, no existe la posibilidad de la estabilidad.